A seis segundos del final, Colombia conseguía una victoria clave ante Portugal en el estreno de su Copa Mundial de Fútsal de la FIFA. Con un tiro libre a favor en su campo, sólo debía quemar el tiempo restante para desatar la celebración contenida de un pabellón repleto.

Pero su ejecución no sólo provocó un lateral para los lusos, sino que dejó tres segundos en el reloj. Suficientes para que Cardinal recibiera de espaldas y marcara de media vuelta el 1-1 sobre la chicharra. Un gol que dejó a los aficionados pensando: ¿cómo pudo pasarnos esto?

«Nos faltó eso que nosotros llamamos ‘viveza indígena’, explica a FIFA.com Jorge Stiven Abril, uno de héroes de la resistencia local hasta esa milésima fatídica.

La expresión hace referencia a una manera de ser que, se dice, el colombiano heredó de los ancestros indígenas para solucionar distintos tipos de problemas, generalmente a través de la picardía y el ingenio.

Una característica que, en el caso de Abril, desarrolló en parte en las recochas, torneos informales de fútsal que se juegan por plata en los barrios populares de su Bogotá natal y en distintos pueblos de Colombia, y le permiten al cierre de 29 años «llevar algo más de dinero a casa» cuando no participa con su club Real Bucaramanga en la Liga Argos.

Decisiones de vida

«Lo de las recochas es algo normal en nuestras vidas», continúa Abril, casado y padre de un niño de 3 años, dueño de un buen remate de derecha como su papá.

«Las alcaldías hacen torneos y nos invitan. Somos un grupo de ocho o diez amigos y tenemos un patrocinador. A veces jugamos de miércoles a domingo, y duran unas siete semanas. Lógicamente, se pone pierna fuerte, pero no suele haber malicia», explica el 8 cafetero.

«Me gustaría ser ciento por ciento profesional del fútsal, pero la Liga recién está apareciendo y al no tener ofertas del exterior, una busca alternativas», recalca el bogotano, de breves pasos por el fútsal de Kuwait y Venezuela.

Pero Abril sabe que la vida útil de un futbolista puede ser corta, por eso es que, entre aquellas alternativas, aparecen sus estudios para ser Contador Público. «Voy por el tercer año y me faltan dos. Cuando se termine lo del fútbol, siempre tendré la profesión».

Conclusiones mundialistas

Mientras tanto, claro está, disfruta de lo que significa disputar un Mundial en casa, su segunda fase final después de Tailandia 2012. «Es un sueño hecho realidad jugar enfrente de la familia y los amigos», dice Abril, quien tenía 16 años cuando se volcó definitivamente al fútsal. «El ambiente estuvo increíble, y creo que le dimos a la gente un buen espectáculo».

Y eso a pesar del golpe que significó gol de Cardinal. «Nos faltó tranquilidad y esa viveza que te dan la experiencia, no supimos jugar bien aquella última pelota. Pero no nos volverá a pasar, aprendimos la lección».

El empate no cambia el panorama para Colombia. «Sumar aunque sea un punto en un Mundial es importante, nos da mayor margen para el segundo partido que si hubiéramos perdido. Y no vamos a subestimar a Uzbekistán. En el rectángulo somos siempre cinco contra cinco, y el primer objetivo sigue siendo el mismo: superar la fase de grupos».

Texto y foto: FIFA.com