[h1]La Historia de Nuestro Fútbol[/h1]
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Barranquilla, Santa Marta, San Juan de Pasto, Quibdó, Cúcuta y hasta la capital del país, se pelean por el honor de haber comenzado con el desarrollo del fútbol Colombiano.

 

La tesis de mayores argumentos la ostenta Barranquilla, ya que en 1900 se inició la construcción del ferrocarril en Puerto Colombia, a cargo de ingenieros ingleses que en los ratos libres armaban sus encuentros de fútbol. Y se habla que los primeros equipos como tales, se crearon en el primer quinquenio recién terminaba la Guerra de los Mil Días y por eso los relatos hay que escarbarlos entre las crónicas de batallas. Sin embargo son muchas las ciudades se autoproclaman como la cuna del balompié nacional: De San Juan De Pasto la referencia data de 1909 cuando ya se jugaban en el Parque San Andrés partidos a instancias de un comerciante inglés, Lelie O. Spain, quien había llegado a la ciudad en busca de sombreros.

Incluso, se habla de encuentros de un ‘nuevo deporte’ con una bola de cuero que se practicaba en la Escuela Militar en Bogotá, por allá en 1892, y cuyos participantes eran los mismos soldados alineados por un General.

Pero el liderazgo de la masificación del fútbol lo tomó la Costa Atlántica en donde ya se organizaron intercambios y se empezaron a invitar equipos de Medellín, Cúcuta, Bucaramanga, Manizales y Bogotá.

Pero, increíblemente, la primera invitación para afiliarse a la Confederación Suramericana de Fútbol (Conmebol), le llegó a Antonio Zapata, presidente del club Albión de Medellín. “Me dirijo a UD a fin de obtener su concurso y el de las autoridades del club de su presidencia con el objeto de vincular al football de Colombia a la Confederación Sudamericana, a la que están afiliadas las Asociaciones que gobiernan el football en la ARGENTINA, BRASIL, CHILE Y URUGUAY, habiendo prometido hacerlo en el corriente año la del PARAGUAY”, dice la misiva enviada desde Montevideo del 10 de marzo de 1919.

Y fue Barranquilla la que nuevamente tomó la delantera al fundar el 12 de octubre de 1924 la Liga de Fútbol. Solo hasta 1927 se le otorgó el reconocimiento jurídico del Gobierno Nacional, en resolución 34, con la firma del Presidente Miguel Abadía Méndez.

Emilio Royo, presidente de la Liga, envió emisarios a las diferentes regiones del país para que empezaran a organizarse en verdaderas seccionales o provincias para ‘cuajar’ una entidad a nivel nacional de manera paulatina. Ayudó mucho a esa causa la realización de los Juegos Nacionales, tanto los de 1928 en Cali como los de 1935 en Barranquilla.

Ante la evidente expectativa que a diario se despertaba en todos los rincones del país por el fútbol, fue que Carlos Lafourie se animó a la reforma estatutaria de su Liga de Fútbol para denominarla oficialmente ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE FÚTBOL y, posteriormente, obtener el reconocimiento de la Conmebol y la FIFA, con lo cual se aseguraba para Barranquilla la sede y, por ende, dejar en el aire los afanes de asociarse por su lado de los dirigentes de Medellín que ya buscaban que el fútbol trasladara su sede a esa ciudad.

Primeros Pasos Con motivo de los 400 años de fundación de Cali, en julio de 1937, se organizó un torneo internacional con equipos de México, Argentina, Ecuador y Cuba, cuyo equipo (Centro Gallego), a la postre fue el campeón. Para esa competencia, la ASOCIACIÓN COLOMBIANA DE FÚTBOL integró lo que se puede llamar el primer seleccionado nacional, porque se convocó a jugadores como Roberto Meléndez, Severiano Lugo, Escorcia (Costa Atlántica), Carlos Julio Obonaga y Ómar López (Valle) y Carlos Álvarez (Antioquia), entre los que más se recuerdan.

 

En realidad, la primera selección Colombia de manera oficial se da por la realización en Bogotá de los Juegos Bolivarianos en 1936, como un homenaje de la ODEBO a los 400 años de fundación de la capital del país.

 

Con la conducción del argentino Fernando Paternóster, el cuadro nacional tuvo a jugadores como José Escorcia, Milenor Rodríguez, Pedro Ricardo López, Miguel Segundo Botto, Ricardo Granados, Manuel Pardo, Francisco Carvajal, Tomás Emilio Mier, Rafael Mejía, Antonio Martínez, entre los más destacados.

El incipiente fútbol colombiano apenas pudo ganarle a Venezuela, quedando de cuarto entre cinco participantes, lo que generó una serie de comentarios que apuntaban hacia una decidida preparación que le permitiera ponerse a la altura de los demás países del área. 


Una época difícil De aquellos días de jolgorio por la aparición en la vitrina internacional se pasó a la permanente lucha de poder, precisamente porque la evolución en regiones como Antioquia, crearon un clima de hostilidad que retrasó en buena parte el crecimiento que debía tener un fútbol que se convertía en el deporte preferido de los colombianos. En 1939, el Gobierno tuvo que intervenir porque se reclamaba para Medellín la sede de la Adefútbol. El respaldo fue para la entidad oficial. En 1944, las ligas de Cundinamarca, Valle y Antioquia quisieron apoderarse de la Adefútbol, pero la FIFA envió una carta en la que refrendaba el visto bueno hacia el ente en Barranquilla. Por eso, al Suramericano en Chile se fue con un equipo netamente “costeño”.

La década de los años 40, en general, marcó la tendencia hacia el profesionalismo porque nuestro país fue un escenario propicio para “contratar espectáculos” con equipos extranjeros. Obviamente, nació en el jugador nativo ese instinto comercial y empezó a pujar por una compensación monetaria.

Por eso, en 1948 el terreno estaba abonado para fundar una liga profesional, lo que finalmente se produjo porque el país estaba convulsionado en medio de una guerra política desatada por el asesinato de caudillo Jorge Eliécer Gaitán. Entonces, la idea de Alfonso Senior y Humberto Salcedo no tuvo mayores oposiciones y, mas bien, fue visto con buenos ojos por el Gobierno.

Pero, igual, la aparición de la Dimayor acrecentó las disputas intestinas entre la dirigencia del fútbol, obviamente por las cantidades de dinero que empezaban a ventilarse y, por ende, la lucha por el poder. Coincidió aquel nacimiento rentado con las huelgas en otros países suramericanos, especialmente Argentina, para desembocar en el famoso Dorado a partir de 1949. Por tal motivo, el 25 de octubre de 1951, el fútbol colombiano fue desafiliado de la FIFA, acusado de “piratería”. Pero recobró el aval un poco tiempo después con el llamado Pacto de Lima, en donde se comprometía a desmontar los fichajes de las estrellas internacionales, teniendo como plazo máximo el año de 1954.

En 1958, nuevamente se presentó la “Rebelión de las ligas”. Bajo el liderazgo de Antioquia, Cundinamarca y Valle, 12 ligas se reunieron y programaron un campeonato nacional, además de crear Codefútbol. Pero fue un movimiento que no tuvo ningún eco, porque ya prácticamente la Dimayor era la dominaba el concierto nacional con su campeonato profesional.

El duelo Adefútbol vs. Dimayor explotó en 1961, cuando se avecinaba la eliminatoria para el Campeonato Mundial de Chile. La rectora nacional le solicitaba a la liga profesional sus participaciones en dinero por los torneos y las transacciones que realizaba. La disputa resolvió la Conmebol el 16 de diciembre en el Congreso de Río de Janeiro: la Dimayor asumía el manejo del fútbol en Colombia. Por eso, el 13 de enero de 1962, en la Biblioteca Nacional se convocó a una asamblea general (ligas y clubes profesionales) para conformar un nuevo Comité Ejecutivo. Quedó como Presidente Luis Benedetti Gómez.

Pero nuevamente las asperezas surgieron en 1964. Mientras la Adefútbol nombraba a Eduardo Carbonell Insignares como nuevo presidente, la Dimayor y un buen número de ligas se reunieron en Villa del Rosario (19 de junio) para crear la Federación Colombiana de Fútbol (FEDEBOL), eligiendo como presidente a Alfonso Senior Quevedo.

Las buenas relaciones de Senior a nivel internacional, le permitieron el reconocimiento de la FIFA en el Congreso celebrado en Londres en 1966, días antes del Campeonato Mundial. El ente ecuménico le otorgó el rótulo de COMITÉ PROVISIONAL para que revisara y enderezara el camino en Colombia.

Finalmente, el 15 de junio de 1971 se realizó una asamblea general para darle vida a la FEDERACIÓN COLOMBIANA DE FÚTBOL, con la sigla de Colfutbol, tal como se mantiene en el presente. Su presidente: Eduardo Carbonell Insignares.

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